11 min de lecturaPor Carlos Riobó

Fotografía de platos con el móvil: guía práctica

Un plato con una buena foto se pide más que el mismo plato descrito solo con texto. No es magia: es que el comensal come primero con los ojos y, cuando duda entre dos opciones, elige la que puede imaginar. Y lo mejor es que ya llevas la herramienta en el bolsillo: no necesitas un fotógrafo ni una cámara réflex para conseguir fotos que den ganas.

Te cuento lo que de verdad mueve la aguja cuando fotografías comida con el móvil —la luz, el ángulo, el fondo y un par de ajustes— sin tecnicismos y con cosas que puedes aplicar hoy mismo entre servicio y servicio.

Por qué una buena foto vende (y una mala espanta)

La foto de un plato hace dos trabajos. Uno, dirige la atención: en una carta, el ojo va directo a la imagen, así que una foto es un foco que tú decides dónde poner. Dos, reduce la incertidumbre: cuando alguien no conoce un plato, verlo le quita el miedo a pedirlo. Por eso una foto apetecible en el plato adecuado empuja las ventas de ese plato hacia arriba.

El reverso es igual de real: una foto mal iluminada, con flash o de baja resolución hace que un plato bueno parezca malo, y transmite descuido. Aquí funciona la regla de siempre: si no puedes hacer una foto decente de un plato, es mejor no ponerla. Esto conecta de lleno con la ingeniería de menú: la foto es una de tus palancas para dirigir qué se pide.

La luz lo es todo

Si solo te llevas una idea de todo el artículo, que sea esta: la luz importa más que el móvil. La mejor y más barata es la luz natural de una ventana, de día, sin sol directo pegando en el plato. Coloca el plato a un lado de la ventana para que la luz entre lateral: así la comida gana volumen y textura. La luz de frente aplana; la de detrás, a contraluz, puede quedar preciosa con bebidas y cosas translúcidas.

El error clásico es disparar bajo la luz de techo del local. Esos fluorescentes o halógenos tiñen la comida de amarillo o verde y matan cualquier plato. Apágalos y quédate con la ventana. Si fotografías de noche o en un sitio sin luz natural, usa un panel o un aro de luz, pero colócalo también a un lado, nunca disparando de frente, y evita mezclar esa luz con la del techo.

El ángulo según el plato

No hay un ángulo bueno para todo: depende de la altura del plato. Estas tres reglas cubren casi cualquier carta:

Cenital (desde arriba)

Para platos planos y con patrón: pizzas, tablas, bowls, arroces, desayunos. Vista de pájaro, el móvil paralelo a la mesa. Aprovecha para componer con los elementos alrededor.

A 45 grados

El ángulo natural, el que ve el comensal sentado. Funciona para la mayoría de platos con algo de altura: guisos, pastas, ensaladas, carnes con guarnición.

Frontal, casi a ras

Para platos donde la altura es el protagonista: hamburguesas, sándwiches, tartas por porción, postres en copa. Pon el móvil casi a la altura del plato para lucir las capas.

Fondo, atrezzo y composición

El plato es la estrella; todo lo demás está para acompañar, no para robar protagonismo. Busca un fondo neutro y coherente con tu local: una mesa de madera, una pizarra, un mármol, un mantel liso. Evita fondos con mucho ruido —servilletas arrugadas, un vaso a medio beber, el bote del kétchup— porque distraen y ensucian la foto.

Un poco de atrezzo con criterio ayuda a contar el plato: los ingredientes crudos al lado, una copa de vino que marida, unos cubiertos. Y deja aire alrededor: encuadra con algo de espacio libre, que luego agradeces al recortar para la carta, para Google o para redes. Activa la cuadrícula del móvil y apoya los elementos en las líneas o en los cruces; ordena la vista sin que se note.

Tus fotos, en una carta que se actualiza al instante

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Ajustes del móvil que marcan la diferencia

No hace falta modo profesional ni conocer aperturas. Con cuatro gestos de la cámara normal vas sobrado:

Toca para enfocar

Pulsa en la pantalla sobre la parte del plato que quieres nítida (normalmente el ingrediente principal, primer plano). El móvil enfoca ahí y ajusta la luz a esa zona.

Ajusta la exposición a mano

Tras tocar para enfocar, desliza el dedo arriba o abajo para subir o bajar la luz. Bájala un poco si la parte más clara del plato se ve quemada; es preferible que respire.

Nada de flash ni de zoom digital

El flash aplasta la comida y crea reflejos feos. El zoom digital pierde calidad: en vez de hacer zoom, acércate tú con el móvil.

Limpia la lente

Suena tonto, pero el móvil vive en bolsillos y manos grasientas. Un pase con un paño antes de disparar quita esa neblina que resta nitidez.

Edición rápida sin pasarse

La edición remata la foto, pero con mano ligera. Con el editor que ya trae el móvil basta: endereza si la mesa quedó torcida, recorta para centrar el plato, sube un poco el brillo y el contraste y, si hace falta, ajusta un pelín la calidez para que el color se parezca al real. Treinta segundos por foto.

La línea roja son los filtros exagerados. Una foto hipersaturada o con un tono de moda queda muy vistosa en la carta y luego decepciona en la mesa, porque el plato real no se parece. Y un cliente que siente que la foto le prometió otra cosa es una mala reseña esperando a pasar. La foto tiene que ser tu plato en su mejor día, no otro plato.

Qué platos fotografiar (y cuáles no)

El error más común es querer fotografiar toda la carta. Si cada línea lleva foto, ninguna destaca y la carta pierde elegancia. La foto es un foco: úsala con intención. Prioriza los platos estrella (los que más se piden y más margen dejan), los que quieres impulsar y los más vistosos.

Cuidado con los platos que fotografían mal por naturaleza: cremas y purés (parecen todos iguales), guisos marrones, platos con salsa que se enfría y forma nata. Si un plato bueno no luce en foto, es más rentable venderlo con una buena descripción que con una imagen regular.

Una ventaja de la carta digital es que puedes ir probando: pon foto a un plato, mira si se pide más, y ajusta. Cambiar o quitar una imagen es inmediato y no cuesta una reimpresión.

Tu proceso en 6 pasos

1

Busca la ventana

Coloca el plato cerca de una ventana con luz natural indirecta. Apaga las luces de techo del local para que no mezclen tonos anaranjados con la luz de la ventana.

2

Emplata como si fuera para un cliente

Limpia el borde del plato, coloca bien los ingredientes y añade un toque final (una hoja fresca, un hilo de aceite). La cámara amplifica cualquier descuido.

3

Elige el ángulo del plato

Cenital para pizzas, tablas y bowls; a 45 grados para platos con altura; frontal casi a ras para hamburguesas y postres en copa. Prueba dos y quédate con el que da más apetito.

4

Bloquea foco y exposición

Toca la pantalla sobre el punto principal del plato para fijar el foco y baja un pelín la exposición para que no se queme la parte más clara. Activa la cuadrícula para encuadrar.

5

Dispara varias y muévete

Haz seis u ocho tomas cambiando ligeramente altura y ángulo. Es gratis y luego eliges. La mejor foto casi nunca es la primera.

6

Edita lo justo

Sube un poco brillo y contraste, endereza y recorta. Nada de filtros saturados que cambian el color real del plato: el cliente tiene que reconocer lo que le llega a la mesa.

Sube tus fotos y cámbialas cuando quieras

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Preguntas frecuentes

¿Necesito un móvil caro para hacer buenas fotos de platos?
No. Cualquier móvil de gama media de los últimos años hace fotos más que suficientes para una carta digital. Lo que marca la diferencia no es el sensor, sino la luz, el ángulo y el emplatado. Un móvil normal con luz de ventana gana a un móvil caro con luz de fluorescente.
¿Es mejor luz natural o un aro de luz?
Para empezar, luz natural de ventana casi siempre gana: es gratis, favorece los colores de la comida y da un aspecto apetecible y realista. Un aro o un panel de luz ayuda si fotografías de noche o en un local sin ventanas, pero colócalo a un lado, no de frente, para que el plato tenga volumen.
¿Debo poner fotos a todos los platos de la carta?
No conviene. Fotografía solo los platos que quieres impulsar: los estrella, los de más margen y los más vistosos. Una carta con foto en cada línea satura y quita elegancia. En ingeniería de menú, la foto es un foco de atención, y si todo está iluminado, no destaca nada.
¿Cada cuánto debería renovar las fotos?
Cuando cambies un plato de forma visible, cuando la presentación evolucione o al menos una o dos veces al año para los platos de temporada. Con una carta digital esto es inmediato: cambias la foto desde el panel y se actualiza al instante, sin reimprimir nada.
¿Puedo usar las mismas fotos para la carta, Google y redes?
Sí, y deberías. Una foto buena vale para la carta digital, la ficha de Google y las redes. Lo único a tener en cuenta es el recorte: para la carta y Google suele ir bien cuadrada o apaisada, y para historias, vertical. Haz la toma con margen para poder recortar a cada formato.

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